japones a domicilio barcelona

Un japonés a domicilio en Barcelona para una noche de confesiones

Era día de chicas, así que tocaba en mi casa. Una noche de viernes ideal para ponernos al día después de las vacaciones sobre los amores de verano, las últimas adquisiciones de moda y la reincorporación a la normalidad. Además, por supuesto, del impacto que había causado en nosotros volver a nuestros rutinarios trabajos.

En definitiva, era el turno de ponerse al día con muchas cosas. A mí me tocaría hablar de Mr. X. Sí, aún no me atrevía a decirle…¿mi novio? Sonaba demasiado formal, si es que lo nuestro se estaba convirtiendo en una relación formal, precisamente, lo que ninguno de los dos quería ¿o sí?. Bueno, tocaba hablar del tema escabroso, así que mejor pedir comida a domicilio, si, un japonés a domicilio en Barcelona, era lo ideal. Pequeños bocados de pescado crudo, arroz y experimentar con otros platos para acompañarlo con un poco de vino y sobre todo muchas risas.

Koenso, el japonés a domicilio en Barcelona que me recomendaron

Eso era lo que me gustaba de las reuniones de chicas. Siempre, habláramos de lo que habláramos y nos confesásemos lo que fuera, parecía que con un poco de comida y sobre todo algo de alcohol, todo era más simple, sencillo y fácil. A pesar de que luego nos topásemos de nuevo con la realidad y viésemos que todo era algo más complejo, o mejor dicho, las personas implicadas éramos las que lo hacíamos difícil. Así que…a buscar un buen japonés a domicilio en Barcelona. Berta, me había hecho referencia a un nuevo concepto en una tienda llamada Koenso.

Cogí el teléfono y antes de que llegaran las chicas, me empapé de su extensa carta y decidí escoger entre sus múltiples opciones de combos para conseguir una variedad de makis, nigiris, uramakis, además de otros platos calientes y por supuesto los postres, que no podían faltar. Hice una selección en base a las preferencias de las chicas que conocía de sobra, así para cuando llegaran al poco tiempo llegaría nuestra cena.

Sonó el timbre y al abrir la puerta me encontré con las chicas que se habían topado las unas con las otras en el portal. Tremendamente puntuales, por suerte el servicio del japonés a domicilio en Barcelona, me sorprendió y tan solo 10 minutos después de su llegada el timbre volvió a sonar, era nuestra cena. ¡Genial! Ya estaba todo listo para empezar una noche de chicas que prometía ser memorable.